Vistas de página en total

martes, 1 de octubre de 2013

Nuestra cultura Mapuche.

Antes que todo hay que tener en cuenta que uno de cada 19 habitantes del país (4,5 %), alrededor de 692.196 personas se declara perteneciente a uno de los pueblos originarios considerados en la Ley Indígena. El pueblo mapuche es el más numeroso y representa el 87.3% del total, un 7% aymara, un 3% atacameño y el 2.7% restante, Colla, rapanui, quechua, yagan y Kawashkar (Censo 2002). La población indígena se presenta mayoritariamente en las regiones Novena (29.5%), Metropolitana (27.7%), Décima (14.7%), Octava (7.8%) y Primera (7.1%). A continuación hablaremos mas detalladamente sobre los pueblo mapuche,  trataremos en profundidad su forma de ver el embarazo y como lo viven.

Embarazo en la cultura Mapuche

(estudio realizado por Ana M. Alarcón y Yolanda Nahuelcheo)

Según la cosmovisión mapuche, lo más indicado es que la concepción se realice según el ciclo lunar, ya que la mujer se rige por este ciclo, siendo el mejor momento para la concepción el Cuarto Creciente, periodo más fértil. Para esta cultura el embarazo es un acto natural producto de una relación sexual entre un hombre y una mujer. Fuera del matrimonio deshonra a la mujer y a su familia, en adolescentes perjudica la salud de la madre. Respecto al feto se le considera persona en algunos casos desde el principio del embarazo, en otros desde que comienza a moverse y la mayoría de las mujeres piensa por analogía con las observaciones en animales muertos que “… es una pelota de sangre como gusano, después ya comienza a parecer gente…”.

Siendo el embarazo una condición cálida, el parto debe producirse de manera equivalente. El parto es un momento de gran fragilidad para la mujer “… su condición física es la de un cuerpo abierto a la naturaleza…”; necesita protección de sus espíritus, de su familia y de las mujeres más experimentadas en su entorno. No debe estar sola “… si ella esta solita, puede venir un espíritu malo y hacerle daño a ella y al niño…”. La sangre debe ser lavada en un arroyo o quemada en un fogón, “ no deben quedar trapos con la sangre por ahí, le pueden hacer mal a la mujer con eso”. La placenta lleva el espíritu de la madre y del niño, después del parto es “leída” por las parteras o matronas empíricas (Peñeñelchefe) para conocer el destino del niño. Luego debe ser enterrada debajo de un árbol, para darle protección y fortaleza física al recién nacido. El puerperio debe durar cuarenta días, en los cuales debe evitar los cambios bruscos de temperaturas, exponerse al sol, tener relaciones sexuales y realizar trabajos pesados. La totalidad de las mujeres entrevistadas estuvieron de acuerdo en que el parto hospitalario protege la vida de la madre y del niño, pero plantearon objeciones sobre el uso de instrumental obstétrico, la constante revisión física del canal del parto, la soledad en que se realiza el procedimiento, la falta de cuidados con la sangre y la placenta, la comida muy liviana y el baño que se les exige antes y después del parto.

( cortometraje "Fragmentos simbólicos sobre la maternidad Mapuche" )

No hay comentarios:

Publicar un comentario